martes, 18 de enero de 2011

"LA TOMA DE DECISIONES EN EL COCHE, SIN DUDAS (1) *

Mi amigo Enrique trabaja en una tienda de ropa y me cuenta que en estas fiestas apenas ha visto compras por impulso, que a la hora de decidirse la gente se lo ha pensado un poco más por lo general y que han estructurado sus compras de manera diferente a lo que solían hacer antes de la crisis: ahora van primero a la tienda a preguntar, luego se pierden durante unos días, comparan, se lo piensan… y finalmente vuelven a la tienda para hacer efectiva la compra.Es normal. Antes de tomar una decisión sopesamos pros y contras, calibramos las consecuencias de nuestros actos. Y cuanto más engorrosos son los condicionantes, económicos en el caso de los clientes de Enrique, o cuanto mayor es el riesgo que corremos al decidir, mayor tiempo nos damos para no equivocarnos.Lógico, ¿verdad? Bien, pues en materia de circulación, cuando vamos dentro del coche, y cuando el riesgo de una decisión mal tomada es vital, esto no funciona exactamente así. Puede parecer paradójico, pero dentro de un coche la toma de decisiones no funciona exactamente sopesando pros y contras porque no puede ser así.
Pongamos otro ejemplo de la calle. Sandra y Helena son una pareja que tiene ganas de comprar su propio piso, algo que con la que está cayendo es poco menos que meritorio por su parte. El caso es que ellas han pisado ya decenas de inmuebles y, por fin, uno de esos pisos les ha hecho tilín. Les salen los números pero por alguna razón no se deciden a dar el paso. Al vendedor, que lleva meses sin materializar una triste compra, se le hace la boca agua cuando ve el entusiasmo mal escondido de la joven pareja y recurre al viejo truco del almendruco: les dice que tienen que darse prisa si quieren el piso, porque lo tiene medio apalabrado con otra parejita y, claro, el que antes se presente con el dinero en la mano, antes se llevará las llaves.Es un truco de manual, pero a Sandra y a Helena no les gusta que les metan prisas porque la que les piden es una decisión muy seria, y más con el panorama económico que tienen en sus vidas, de manera que deciden que por el momento es mejor quedarse donde están, al menos hasta que les venza el contrato de alquiler del cuchitril en el que malviven o hasta que las cosas cambien un poco.El tiempo de reacción en el coche
Está claro que meter prisas a quien debe tomar una decisión no siempre tiene por qué funcionar de la forma esperada, pero en el coche la toma de decisiones debe ser ágil y acertada. Acertada, desde luego, porque una decisión mal tomada nos puede meter en un serio problema, ya que en el coche no existe el comando “deshacer”. Y ágil, porque una decisión tomada fuera de plazo no es una decisión correcta. El resultado será, aleatoriamente, satisfactorio o insatisfactorio, dependiendo de cómo se presenten el resto de los elementos de la circulación, pero la decisión no será correcta.¿Y esto por qué? Porque a la hora de elegir el sabor de un chicle, o una camisa, o un coche o un piso, tendemos a emplear un esquema circular, en el que usando la imaginación sometemos cada una de nuestras opciones a sus posibles consecuencias y así vamos dándole vueltas a la cabeza, opción por opción, hasta que imaginamos la más acertada. Y eso se nos puede llevar unos segundos en el caso de un chicle de menta o de fresa, unos días en el caso de una camisa cara, unas semanas en el caso de un coche o varios meses en el caso de un piso.En el coche, por contra, cada instante cuenta, porque mientras tomamos nuestras decisiones, mientras reaccionamos, el vehículo sigue en movimiento y dependiendo de la velocidad a la que circulemos avanza hacia nosotros con paso más o menos ligero un regimiento de coches, motos, árboles, aceras, señoras que cruzan con el semáforo en rojo y hasta ese camión naranja de ahí. Necesitamos, pues, otro esquema para la toma de decisiones, un modelo que nos garantice una decisión adecuada dentro de un tiempo de reacción mínimo, un modelo… que veremos el próximo día.


*FUENTE: Texto tomado de la Revista Española Circula Seguro.

domingo, 9 de enero de 2011

NUEVO RECTOR DE LA UPTC

El pasado 11 de noviembre el Honorable Consejo Superior de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, en sesión estatutaria y especial para el efecto, designó como Rector del Alma Mater Boyacense para el período estatutario 2011 - 2014, al tunjano Gustavo Álvarez, médico, especialista en Neurología y reconocido docente de la Facultad de Medicina.
La elección del nuevo Rector estuvo antecedida de una reglamentaria campaña en la cual participaron en sendas consultas internas los diferentes estamentos universitarios: docentes, estudiantes, administrativos y trabajadores.
 
Las consultas estamentarias dieron como resultado la escogencia de cuatro candidatos (dentro de una gama más numerosa de aspirantes); todos los escogidos son docentes reconocidos en la misma universidad, a saber: Gustavo Álvarez (médico) , Óscar Ramírez (ingeniero civil), Gabriel Patarroyo (licenciado en matemáticas y física) y Javier Guerrero (licenciado en ciencias sociales), todos con títulos o estudios de posgrado pertinentes a su profesión básica y, unos más que otros, con demostrada y confiable experiencia administrativa y académica (en investigación científica y docencia).
Ellos, se presentaron ante el Consejo Superior Universitario después del rutinario proceso de presentación de las respectivas propuestas programáticas que conforme a la Misión Corporativa del Universidad darían orientación estricta y comprometerían, respectivamente a quien fuere elegido finalmente, en el ejercicio estatutario de sus funciones y responsabilidades universitarias durante el periodo 2010 - 2014.
Conforme a percepciones objetivas y desprevenidas se colige que, en general, las propuestas programáticas fueron serias y consistentes con los intereses y expectativas de la comunidad universitaria. Es decir que las citadas campañas fueron democráticamente edificantes como debe corresponder siempre al talante de la Universidad Pública que en esto deben diferenciarse, y muy acentuadamente, de las tantas y tan costosas y gravosas campañas que se cumplen en el régimen electoral colombiano en las rutinas partidistas. Tales diferencias son obvias por las razones implícitas en el método científico peculiar y determinante de todo ejercicio universitario.
La Misión de la universidad debe trascender su ámbito interno para incursionar, de manera sistémica, en la transformación constructiva de la sociedad que la alberga y sostiene con ingentes sacrificios y enormes costos sociales y económicos. Por esto, la elección de Rector habrá tenido, seguramente, en cuenta la garantía del beneficio social que la universidad pública debe dar a la sociedad, mucho más en la práctica que en la simple y reglamentaria teoría en la cual, tantas veces, se han desgastado grandes esfuerzos y tiempos preciosos con muy lentos y discutibles resultados, en términos del beneficio estructural que espera la población boyacense.
Se percibe, objetiva y desinteresadamente, que en la búsqueda de mayor pertinencia institucional con Boyacá, especialmente, la elección del nuevo rector ha sido acertada. La UPTC debe ahora seguir buscando la excelencia docente e investigativa en todos sus programas y en especial en el de Medicina por razones más que obvias. Se recuerda con sana satisfacción que grandes e ingentes esfuerzos institucionales y administrativos tuvieron que hacerse, por lustros antes de 1992, para la creación de la Facultad de Medicina en la UPTC con orientación predominante hacia la medicina comunitaria preventiva, como estrategia determinante de salud pública y de indudable bienestar general de la población. No se sabe con certeza qué tanta prioridad se ha dado a la citada orientación y si la UPTC por su carácter de pública haya privilegiado y desarrollado intensamente esa orientación; este sería un aspecto a establecer y a redefinir si fuere del caso; como debiera hacerse también, como corresponda, con los demás programas académicos que allí se imparten y que deben diferenciarse cualitativa y competitivamente de los de otras instituciones de su nivel en el país, o equipararse con las mejores de su rango en los procesos investigativos, docencia y servicio social.
Los resultados de la función pública de la UPTC deben ser traducidos periódicamente a indicadores de mejoramiento integral de la calidad de vida general en Boyacá y su zona geográfica de influencia, y dados a conocer con absoluta transparencia, oportunidad y máxima cobertura ante la opinión pública.
Muchos estudiosos han afirmado con relativa razón que la universidad es el reflejo de la sociedad; es decir que la compleja problemática exterior al campus universitario se reproduce tal cual en éste y en verdad que sí se reproduce inercialmente si nada se hace institucionalmente en contrario. Alguien se ha atrevido a plantear que más bien la sociedad debiera ser el reflejo de una universidad rigurosamente científica y útil al interés colectivo; tarea ésta que sería del resorte peculiar de la universidad pública por ser de su exclusivo y comprometedor talante. Con esto quiere significarse que la universidad ha de ser la matriz generadora e incuestionable del liderazgo estratégico para el cambio hacia el bienestar de todos. Así, la gestión productiva de la inteligencia y el conocimiento sería el más valioso y rentable insumo para el cambio estructural hacia el bienestar social.
El país político no puede equivocarse más, al considerar que la universidad pública es u n ”vulgar y pesado rubro presupuestal” y nada más; pero, a su turno, la universidad pública seria no puede equivocarse con la sociedad de la cual viene y recibe todo, y de la cual hace parte para transformarla y convertirla en realidad sostenida de progreso y bienestar, mediante las herramientas propias y únicas viables que son las que provee el método científico; otros métodos, tácticas o componendas en uso son desfiguraciones de la misión de la universidad y constituyen pérdida irrecuperable de tiempo y oportunidades. En la universidad cada quien debe hacer y de manera óptima lo que en ética universitaria y según los estatutos debe hacer; esto puede ser la real institucionalización de la UPTC para el funcionamiento sistémico y productivo que ha esperado y espera, siempre y muy ansiosamente, la sociedad que la sostiene con sus impuestos y demás sacrificios de oportunidad.
Qué bueno sería que cada cátedra pudiera comenzar diariamente con una breve pero seria reflexión sobre el tipo de sociedad que tenemos y con la precisión consensuada sobre la sociedad que estamos construyendo desde la UPTC, o sea del TIPO DE SOCIEDAD JUSTA Y PRODUCTIVA QUE SE NECESITA Y QUE QUEREMOS; ésta tarea estructural debe asumirse con la plenitud del rigor científico. Sólo así tiene sentido y orientación precisa el enorme esfuerzo social que implica sostener, a toda costa, la vigencia permanente de nuestra universidad pública.
Nuestra Universidad no puede dedicarse sólo a resolver problemas de rutina presupuestal, político partidista o grupistas; ella ha facilitado la preparación intensa y costosa de muchas personas, que deben tener la capacidad y la voluntad irrenunciable para comprometerse con los grandes desafíos del UPTC para lograr conocimiento y avance científico y tecnológico propios para ponerlos, rigurosa y prioritariamente, en la búsqueda del tan esperado desarrollo social en Boyacá.
Boyacá espera que la legal designación del nuevo Rector permita continuar, con máxima seriedad y premura, la carrera institucional hacia la excelencia en la investigación científica y en la docencia; ésta, ha de ser la estrategia más calificada, altiva, pertinente y persistente de defensa inercial de la Universidad pública.
A los ciudadanos del común, que con nuestros impuestos y sacrificios colectivos apalancamos la Universidad pública, nos interesa al máximo ejercer vigilancia y controles útiles con respecto a qué deben hacer y que hacen el Rector y toda la comunidad universitaria en desarrollo de su inequívoca, comprometedora y muy vigilada responsabilidad social.
Se percibe, finalmente, que siendo acertada la elección del nuevo Rector de la UPTC, a éste destacado profesional debe brindársele el respaldo generoso y objetivo de todos para que la institución pueda seguir avanzando, cada vez más cualificada y aceleradamente, en la función social específica, propia y exclusiva del ALMA MATER BOYACENSE.

Desde el pasado 1 de Enero de 2011, el Dr. Gustavo Álvarez ha comenzado a desempeñar sus complejas funciones como Rector de la UPTC. Nuestro Centro de Pesamiento para el Desarrollo en Boyacá CGB - GRANBOYACÁ le desea muchos éxitos al frente de tan alta y superior dirección que se extiende durante el perìodo 2011 -2014.  

Hugo Arias Castellanos
Ex Rector y exalumno de la UPTC